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Tu adaptación, paso a paso

Unas lupas personalizadas no se compran con un clic: se construyen alrededor de tus medidas. La adaptación es el paso donde eso ocurre — y donde el precio deja de ser orientativo y pasa a ser tu presupuesto.

Cómo funciona

  1. Configura y solicita. Eliges perfil, modelo y opciones en el configurador y nos envías la solicitud. Queda registrada con tu referencia y te contactamos en un día laborable.
  2. Medimos contigo. Presencial o guiada a distancia: tomamos distancia interpupilar, distancia de trabajo y ángulo, validamos tu graduación si la hay, y ajustamos contigo el aumento a tu forma real de trabajar.
  3. Cerramos presupuesto y fabricación. Con las medidas validadas te confirmamos el precio final y los plazos antes de fabricar nada. Sin medidas validadas no se fabrica: esa es la regla.

Qué medimos y por qué importa

  • Distancia interpupilar — centra cada óptica en tu eje visual.
  • Distancia de trabajo — el enfoque cae donde ya estás sentado, no donde te obliga la herramienta.
  • Ángulo de visión — mirar el campo bajando los ojos, no el cuello.
  • Graduación — si usas corrección, viaja dentro de la óptica.

Preguntas rápidas

¿Tiene coste? Las condiciones de la adaptación se confirman al contactarte, según tu caso y tu zona; te las decimos antes de agendar nada.

¿Y si ya tengo lupas de otra marca? También podemos medirte: los datos son tuyos y sirven para comparar con criterio.

¿Cuánto dura? La toma de medidas y pruebas es una sesión corta; lo que más tiempo lleva es la fabricación posterior, cuyo plazo te confirmamos en el presupuesto.

Empieza por el configurador. Llegarás a la adaptación con tu combinación ya pensada y un precio orientativo sobre la mesa.